Tiene la cara de un niño amigable y curioso y casi la misma altura. Se puede levantar, mantenerse en equilibrio sobre una sola pierna, detectar la presencia de gente y saludar con su mano: esas son solo algunas de las capacidades de iCub, el robot. Puede ser útil en un montón de actividades: manufactura, cuidados de la salud y ayudar a personas mayores a vivir en sus casas por más tiempo.
Los investigadores que trabajan en el proyecto AnDy también están desarrollando expresiones faciales para iCub, que le permitirán ser más empático. “La visión que tenemos de este tipo de robot es el de asistente personal, el cual puede ser adaptado de distintos modos, desde el robot para rehabilitación hasta uno para asistencia,” dice Giorgio Metta, vicedirector científico en IIT, el Instituto Italiano de Tecnologías en Génova.
El coordinador del proyecto Daniele Pucci profundiza más en las funciones técnicas: "El robot tiene varios sensores para entender cómo se mueve el humano,” explica. “La presencia del humano es detectada, primero, por visión. Después, durante la interacción, el robot es capaz de establecer contacto con el humano a través de su ‘piel’. Por lo tanto, para permitir al robot ser consciente de las acciones del humano, necesita estar equipado con sensores”.
El proyecto AnDy se ejecutará durante 4 años hasta finales de 2020. Su presupuesto, cercano a los 4 millones de euros, es aportado totalmente por la Unión Europea.